Borges y el libro
Un fragmento, justo el fragmento que hizo que este fuera uno de mis textos favoritos en todo el mundo, justo el fragmento que quiero repetir siempre como mi mantra… sobre todo cierta parte de este fragmento resuena en mi cabeza cuando me encuentro con ciertos “métodos pedagógicos” -en esta frase el “pedagógicos” debería llevar comillas dobles, o incluso triples-…
Yo he sido profesor de literatura inglesa, durante veinte años, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Siempre les he dicho a mis estudiantes que tengan poca bibliografía, que no lean críticas, que lean directamente los libros; entenderán poco, quizá, pero siempre gozarán y estarán oyendo la voz de alguien. Yo diría que lo más importante de un autor es su entonación, lo más importante de un libro es la voz del autor, esa voz que llega a nosotros.
Yo he dedicado una parte de mi vida a las letras, y creo que una forma de felicidad es la lectura; otra forma de felicidad menor es la creación poética, o lo que llamamos creación, que es una mezcla de olvido y recuerdo de lo que hemos leído.
Emerson coincide con Montaigne en el hecho de que debemos leer únicamente lo que nos agrada, que un libro tiene que ser una forma de felicidad. Le debemos tanto a las letras. Yo he tratado más de releer que de leer, creo que releer es más importante que leer, salvo que para releer se necesita haber leído. Yo tengo ese culto del libro.
(En “Borges oral” y también en el volumen 1 de “Obra crítica” se puede encontrar el texto completo).
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